Ecología. Desarrollo sustentable, un reclamo que crece en la Argentina
14/09/2020 | El país debe pensar qué tipo de desarrollo quiere, en virtud de una cada vez más onerosa cuenta ambiental local, resumida en quemas que destrozan islas y sofocan poblaciones, en un aumento de enfermedades prevenibles por agroquímicos, y zonas enteras perdidas por la explotación minera intensiva.

Para el movimiento ecol√≥gico, la crisis sanitaria mundial que el nuevo coronavirus hizo estallar es una confirmaci√≥n -en un √ļnico, brutal golpe- de algo que ven√≠a sucediendo en cuentagotas y que la ciencia anuncia desde hace al menos 20 o 30 a√Īos: hay dos colapsos ambientales que se dan al un√≠sono y se retroalimentan: el cambio clim√°tico y la p√©rdida de biodiversidad (que no es sino una manera de llamar a la extinci√≥n de especies y ecosistemas planetarios). Y, aunque no parezca evidente a simple vista, est√°n detr√°s de enfermedades de origen animal -zoon√≥ticas- que saltan al humano justamente por la forma problem√°tica, dif√≠cil hasta lo inviable, en que se producen bienes y se extraen recursos de la naturaleza para alimentar a casi 8000 millones de industriosos seres humanos. El salto lo dio el virus luego bautizado Sars-CoV2, pero pudo haberse dado antes. Lo que es peor, puede volver a darse.

En ese contexto, una vez m√°s la Argentina est√° en condiciones de pensar qu√© tipo de desarrollo quiere, en virtud de una cada vez m√°s onerosa cuenta ambiental local, resumida en quemas que destrozan islas y sofocan poblaciones, en un aumento de enfermedades prevenibles por agroqu√≠micos, zonas enteras perdidas por la explotaci√≥n minera intensiva y, sobre todo, la cada vez menos abstracta oposici√≥n de las poblaciones, hoy m√°s amplia que una mera vanguardia verde. El √ļltimo ejemplo de una larga cadena es la resistencia que ha generado un proyecto para instalar decenas de granjas porcinas para exportar a China (pa√≠s donde estos animales sufrieron la peste porcina africana, que oblig√≥ a sacrificar m√°s de un mill√≥n de cerdos), comunicado de forma equ√≠voca por el Gobierno. El modo en que se maneja la informaci√≥n acerca de cu√°nto ser√° producido (¬Ņ9 millones o 900.000 toneladas de carne?), qui√©n har√° la inversi√≥n inicial (¬Ņ2800 millones de d√≥lares?) y en qu√© lugares (¬Ņ25 ciudades?) no hace sino aumentar las suspicacias de ecologistas y movimientos ciudadanos, que ven aqu√≠ a los mismos protagonistas que introdujeron la soja transg√©nica en la d√©cada de 1990. Pero se trata de un ejemplo, el m√°s reciente y candente, de algo que trasciende.

"Hay que pensar un modelo de desarrollo donde siempre esté incluido el ambiente. Desarrollo sin ambiente no es desarrollo", dice Julián Monkes, licenciado en Ciencias Ambientales por la UBA y miembro del colectivo La vuelta al mundo (lavueltaalmundo.com.ar), que busca discutir lo ambiental desde lo social y político (o viceversa). "Se vuelve a dar una gran improvisación. Eso es lo que más discuto del tema de los cerdos, la falta de planificación", afirma.

"¬ŅChina necesita cerdos? Hacemos un memor√°ndum. Pero hace falta mucho m√°s: un plan de desarrollo con todos los sectores involucrados, zonificaci√≥n, evaluaci√≥n de impacto ambiental; si no, pasar√° lo mismo que con la soja transg√©nica", advierte Monkes. Y se√Īala otro punto sensible: Vaca Muerta. "All√≠ tambi√©n falta ordenamiento de la frontera extractivista para que no se lleve puesto a la gente que ya vive ah√≠ y a todo el valle que produce peras y manzanas".

Todo en un escenario nacional que los ambientalistas conocen e incorporan en sus análisis; es decir, en medio de lo que los economistas llaman restricción externa y que podría resumirse en la expresión "faltan dólares", tanto para generar desarrollo como para pagar deuda.

Además de obtener licencia social (que la gente acepte localmente los emprendimientos), Monkes cree que se debe poner a trabajar a los técnicos y científicos que tiene el país para ordenar y fiscalizar.

Alg√ļn movimiento en ese sentido parece haber. Al menos, as√≠ lo explic√≥ el ministro de Ciencia, Tecnolog√≠a e Innovaci√≥n, Roberto Salvarezza, en una entrevista con miembros de la Red Argentina de Periodismo Cient√≠fico. "En litio, en la extracci√≥n de petr√≥leo y en las actividades agropecuarias estamos estableciendo una mirada transversal. La idea es que la producci√≥n tiene que ir de la mano del cuidado del ambiente", dijo.

 

El acuerdo con China

Respecto del acuerdo con China, agregó: "Participamos de reuniones en Casa Rosada. Vamos a armar una comisión que dé los protocolos y la información necesaria para la bioseguridad y el manejo de los residuos. La Argentina va a tener un proyecto en porcinos que siga las normas y estándares internacionales de manejo de residuos y bioseguridad en escala". Salvarezza dijo que hay un trabajo conjunto de su cartera con los ministerios de Ambiente, Agricultura, Cancillería y Producción.

La pregunta es si se alcanzar√°n los est√°ndares internacionales m√°s altos. Dada la cantidad de cerdos contemplada en el proyecto, el riesgo es el hacinamiento, que puede generar enfermedades y heces en tama√Īos inmanejables, potencialmente da√Īinos para los cursos de agua. Como en los asuntos farmac√©uticos, la cuesti√≥n es la dosis que el medio ambiente no puede tolerar y que genera da√Īos no incluidos dentro de la ecuaci√≥n meramente econ√≥mica.

Carolina Vera, jefa de gabinete en el ministerio de Ciencia y climat√≥loga de renombre mundial, afirma: "En la producci√≥n porcina hay que ver la escala, el uso del agua y los desechos; es mejor cuanto m√°s peque√Īa es la escala y se puede hacer en regiones del pa√≠s con animales a campo y cerca de zonas donde se producen granos. Y con tratamiento de efluentes, que pueden convertirse en biog√°s, en un proceso econ√≥mica circular". Durante un encuentro online de la ONG Sustentabilidad Sin Fronteras la semana pasada, afirm√≥: "Toda producci√≥n puede hacerse de manera sustentable".

Otro funcionario involucrado en las conversaciones se√Īal√≥ que la inquietud nace de Jefatura de Gabinete. "El pedido es que se trabaje lo productivo y lo ambiental en mesas amplias con miradas divergentes. Ni todo lo que propone el inversor, como en miner√≠a, pero tampoco no hacer nada, como quiz√°s algunos sectores plantean. Son mesas que no abundan en la Argentina y no tenemos entrenamiento", se lament√≥. Sin embargo, por ahora no se ha invitado a las ONG.

Cada pa√≠s encuentra su manera propia de desarrollarse. Europa y los Estados Unidos, y tambi√©n la relativamente ef√≠mera Uni√≥n Sovi√©tica, lo hicieron a expensas de exprimir sus recursos naturales para industrializarse, con un costo que a√ļn tiene consecuencias globales. La quema de combustibles f√≥siles, sobre todo carb√≥n, para alimentar la revoluci√≥n de las m√°quinas afect√≥ a sus poblaciones entonces y todav√≠a genera el efecto invernadero que deriva en el cambio clim√°tico. El tard√≠o Jap√≥n y los casos de Corea del Sur y China, entre otros, resultan dif√≠cilmente extrapolables al contexto sudamericano. El hecho de que el crecimiento se ha pagado y se paga con aire literalmente irrespirable en muchas de sus ciudades no es un dato menor: el gobierno chino en ocasiones pide que su poblaci√≥n no salga de sus casas porque estar al aire libre significa incorporar aire venenoso.

"Compramos un GPS nuevo pero le pusimos la misma dirección de siempre", dice María Marta Di Paola, directora del área de investigación de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), que generó un documento con la información acerca del acuerdo porcino y sus riesgos e incertidumbres.

 

Efecto invernadero

"Lograr esas 900.000 toneladas de carne porcina implicar√≠a incrementar el stock de animales en casi 10 millones, sumar m√°s de 2.200.000 toneladas de ma√≠z y unas 750.000 toneladas de soja para la alimentaci√≥n del ganado, lo que implica sumar casi 290.000 y cerca de 250.000 hect√°reas cosechadas de uno y otro grano; eso duplicar√≠a las emisiones de gases de efecto invernadero del sector porcino y demandar√≠a unos 12.000 millones de litros de agua potable a lo largo de toda la producci√≥n, sin contabilizar el agua para la limpieza", rese√Īa el documento.

"Estos √ļltimos anuncios, de reactivaci√≥n de Vaca Muerta, de b√ļsqueda de atraer inversiones para gas tambi√©n a trav√©s de plataformas offshore, el acuerdo con China sobre megafactor√≠as de cerdo, los incendios, el no tratamiento de la ley de humedales. Es todo lo mismo, pero peor", grafica el escrito.

Para Di Paola, hay un debate que el país se debe: pensar un modelo agropecuario que tienda hacia "una agroecología que ponga en valor saberes ancestrales, que permita internalizar los beneficios ambientales y sociales de este tipo de actividades; la generación de energía accesible para la población, que no esté centralizada en el petróleo y el gas, que va en contra de compromisos ambientales generales. Ir hacia lo local, más hacia adentro", propone.

Como Monkes, ella cree que la planificaci√≥n es una de las claves. "China planifica m√≠nimo a diez a√Īos, ac√° cuatro a√Īos es largo plazo y en ambiente cuatro a√Īos no es nada. Es apenas un mandato de gobierno, por eso las pol√≠ticas resultan d√©biles". Di Paola niega que el movimiento ambientalista en sentido amplio "ponga trabas" al desarrollo.

"Todo depende de cómo el paquete genera beneficios económicos, sociales y ambientales de manera armónica. No que lo económico se lleve puesto todo", dice. Y presenta como esencial la idea de licencia social: los pobladores de donde se extraiga el agua y el maíz que necesitarán los cerdos deben dar su consentimiento informado, para usar otra expresión de la industria farmacéutica y los ensayos clínicos.

Ese punto, justamente, el de la licencia social, es el que esgrime el colectivo J√≥venes por el clima, organizaci√≥n nacida como una de las versiones argentinas del movimiento mundial que encabeza la militante sueca Greta Thunberg, de rutilante estrellato. La aparici√≥n de los j√≥venes como un actor pol√≠tico deja claro que, a√ļn con presentes espinosos, las previsiones marcan que el peligro mayor est√° en el futuro; ya no en el siglo XXII, sino en un tiempo que es el que van a vivir las y los Gretas del mundo, con fen√≥menos clim√°ticos extremos frecuentes, con provisi√≥n de alimentos m√°s dif√≠cil, con reg√≠menes hidrol√≥gicos modificados, entre otras amenazas.

 

Otra perspectiva

"A nadie le gusta que el mundo est√© camino a un colapso, y tendemos a matizar y ver qu√© parche o qu√© se puede hacer para solucionarlo, pero lo que muestra la tendencia en relaci√≥n a emisi√≥n de gases es que no podemos enfrentar la crisis en la magnitud en que es necesaria. Es un fracaso de todos los pa√≠ses", dice Ana Julia Aneise, licenciada en econom√≠a y miembro de J√≥venes por el clima. "La Argentina necesita una perspectiva ambiental para todas sus decisiones de pol√≠tica econ√≥mica y p√ļblica. Lo ambiental no es algo secundario, una evaluaci√≥n previa. El mundo est√° atravesado por una crisis que cambia los patrones de comercio y producci√≥n, y moldea el futuro. La Argentina est√° en situaci√≥n complicada por la deuda, la pobreza y la crisis del coronavirus, que profundiza todo. Es necesario planificar, no solo en relaci√≥n con este acuerdo porcino sino tambi√©n en todo lo productivo con una visi√≥n sistem√°tica, porque los problemas afectan primeros a los de menores ingresos. El objetivo ambiental debe ser menos pobreza y desigualdad", dice Aneise, de 24 a√Īos, que tiene claro que, si las generaciones hoy a cargo no encaran la transici√≥n, van a sufrir las nuevas generaciones.

En un contexto internacional que demanda productos primarios, la transición hacia una producción con respeto al ambiente puede no ser opcional sino obligatoria, incluso en el marco de una globalización ralentizada o de pactos internacionales como el Acuerdo de París, en vías de cumplirse. Hay muchos mercados que comenzarán a cerrarse si los productos no vienen con una huella ecológica y hasta el FMI o el Banco Mundial consultarán por acciones ambientales antes de ir a lo financiero. Así de potente es la agenda.

La clave es la transici√≥n hacia lo m√°s limpio, lo m√°s amigable y menos f√≥sil posible. "Entiendo que hay actividades productivas en curso y no se puede de un d√≠a para el otro hacer una modificaci√≥n brusca. Pero es necesario pensar ya la transici√≥n. Y planificar, no tomar medidas en virtud de las urgencias", dice Aneise. Se√Īala que desde el ambientalismo no se plantean dejar Vaca Muerta y la soja la semana que viene, sino que analizan que ese sistema es insustentable y que hay que modificarlo con cierta urgencia, y que esa proyecci√≥n no se discute. "Lo piensan como secundario", se lamenta.

En ese contexto, con los sectores de agricultura y deforestaci√≥n como los m√°s emisores del pa√≠s, sumar miles de cabeza de ganado solo podr√≠a a√Īadir m√°s puntos al incumplimiento de los compromisos clim√°ticos. "La Argentina tiene capacidad para producir tecnolog√≠a. Un ejemplo ilustrativo es el litio, un recurso estrat√©gico para las bater√≠as el√©ctricas. En s√≠ misma, la exportaci√≥n de litio no trae ingresos, no compite con la miner√≠a tradicional. Si el pa√≠s tuviera un proyecto para construir las bater√≠as, un objetivo que Bolivia ten√≠a, un plan para valorar algo m√°s que materia prima, ser√≠a mejor como modelo de desarrollo", dice Aneise.

 

Intereses en pugna

Son discusiones, las ambientales, que suelen tener como principal foro el Congreso. Allí se suceden, desde hace más de una década, luchas y disputas por distintas leyes que regulan y restringen la explotación indiscriminada. Lo insólito es que una vez sancionadas solo se cumplen de manera parcial, como la ley de bosques, que ordenó territorios pero nunca obtuvo, en más de una década, el presupuesto que la propia norma establecía.

Hoy la disputa es por la ley de humedales, ecosistemas imprescindibles para mantener la salud de personas y ambientes, cuya sanción podría afectar intereses inmobiliarios y agropecuarios particulares en función del interés general. "Es difícil y hace falta energía y tensión social para sancionarla, pero diversos ámbitos se empiezan a hacer eco de estas demandas. Hay terreno para profundizar", sostiene Aneise.

Su grupo se anot√≥ una participaci√≥n clave en la ley de cambio clim√°tico, sancionada hace casi un a√Īo; "una ley que jerarquiza e institucionaliza" a actores que buscan limitarlo, seg√ļn explic√≥ Mariano Villares, de Sustentabilidad sin Fronteras, en el evento citado. All√≠ afirm√≥: "Lo que favoreci√≥ su aprobaci√≥n es el hecho de que es una ley que no afecta intereses de sectores econ√≥micos, a diferencia de la ley de humedales, que se trabaj√≥ en paralelo, pero no fue sancionada a√ļn porque establece un inventario nacional de humedales que restringe actividades productivas y afecta intereses. La ley de cambio clim√°tico no fija plazos ni establece obligaciones a sectores econ√≥micos", reconoci√≥.

Como se ve, todavía conspira la imposibilidad de las autoridades de considerar el largo plazo así como egoísmos y posiciones insostenibles e insustentables. Si nada cambia, la próxima pandemia podría estar a la vuelta de la esquina.

Por: Martín De Ambrosio

Fuente: La Nación

Red Escuelas Verdes
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