Quemas: tras la emergencia ambiental del 2020, hoy es clave proteger los humedales
02/02/2021 | A punto de cumplirse un año del inicio de los primeros focos ígneos, detectados en febrero de 2020, y al conmemorarse el Día Mundial de los Humedales, la reflexión sobre el impacto de esta tragedia en el ecosistema regional es ineludible.
En un contexto signado por una sequía extrema y la bajante histórica de los ríos de la provincia, las constantes quemas en el Delta del río Paraná afectaron el año pasado a unas 300.000 hectáreas, provocando una severa emergencia ambiental, principalmente en Entre Ríos –sobre todo en los Departamentos Victoria y Gualeguay, y en menor medida Diamante e Islas–, pero también en localidades de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
A punto de cumplirse un año del inicio de los primeros focos ígneos, detectados en febrero de 2020, y al conmemorarse el Día Mundial de los Humedales, la reflexión sobre el impacto de esta tragedia en el ecosistema regional es ineludible.

Al respecto, Horacio Enríquez, referente de la Fundación Eco Urbano, institución pionera que a nivel provincial lleva adelante una sostenida labor en materia de concientización ambiental, señaló: “Podemos reflexionar acerca del fenómeno y el conflicto que causó el fuego, arrasando miles de hectáreas del Delta del Paraná, que integra uno de los humedales más grandes del planeta. El llamado ecocidio, que el año pasado fue producto de un conjunto de condiciones climáticas, de bajantes, pero también de una lógica productiva extractivista que ha avanzado ya no solamente en la perdida de los montes, las selvas y demás, sino que nuestras islas han ido utilizándose cada vez más para la cría de ganado y para producir, en términos agrícolas, cereales y otros cultivos”.

A su vez, resaltó que Entre Ríos cuenta con alrededor de 7.000 cursos de agua superficiales y varias cuencas, que en muchos casos terminan sufriendo el impacto de las actividades humanas. “La base aluvial de la Cuenca del Plata está constituida por miles de hectáreas de islas, de arroyos, de lagunas y de cursos de aguas superficiales en esta zona de la Mesopotamia y el Litoral, esto hace que sea uno de los humedales más grandes del planeta”, dijo, y agregó: “El río Paraná se destaca por llevar en su curso cuantiosos nutrientes, por eso ese color marrón del agua. Ese traslado de nutrientes juega un papel fundamental, porque de esa materia comen peces, pájaros, insectos y gran parte de las poblaciones de animales que albergan los humedales, generando condiciones para la diversidad biológica”.

“Esta fecha nuevamente nos obliga y nos permite a reflexionar sobre cómo nos comportamos con los humedales, porque también nos pasa que hay lagunas en nuestra propia ciudad o ejido, o los propios arroyos que forman las diferentes cuencas urbanas, en los que las comunidades paranaenses nos hemos permitido tenerlas llenas de basura y arrojar desechos, y conectar líquidos cloacales clandestinos. Ahí tenemos un problema de identidad los entrerrianos. La provincia de Entre Ríos nos nombra y nos da una identidad, un anclaje cultural, y sin embargo tenemos un problema de falta de cultura y de respecto por el agua”, expresó Enríquez.

Asimismo, sostuvo: “Hay que destacar la importancia que el agua tiene para la vida, y que es un derecho humano fundamental. Y si queremos cuidar el agua, tenemos que cuidar los humedales, porque la purifican. Hay que pensar en que en Buenos Aires, por ejemplo, toda la Capital Federal y toda una estructura de millones de personas dependen del agua que les llega por el río Paraná y que se va purificando por todas las islas del Delta, por estos ecosistemas”.

“Hablar de los beneficios que generan los humedales es referirse además a lo que generan frente al cambio climático, ya que son ecosistemas que capturan mucho carbono, o sea, los gases que se acumulan en la atmósfera y que van produciendo el aumento de temperatura global”, añadió.

Concientización

Enríquez subrayó la importancia de contar con una fecha para concientizar sobre la importancia de los humedales: “El 2 de febrero es una de las fechas clave del calendario ambiental, que nos permite reflexionar sobre los ecosistemas, que son fundamentales para la vida para la humanidad y también para toda la vida del planta, como un organismo vivo, como un todo”.

El Día Mundial de los Humedales se conmemora a partir de 1997, recordando que el 2 de febrero desde 1971 se firmó el Convenio sobre los Humedales en Ramsar, Irán, el primer tratado en el planeta relativo a la conservación y el uso racional de los humedales, al que adhirieron diversos países, considerando que este tipo de ecosistemas contribuyen en la regulación del ciclo del agua, en el control de inundaciones y sequías, en la provisión de agua y como refugio de vida silvestre.

“La principal característica que los define como ecosistema es la presencia de agua, ya sea en forma permanente o temporal. La Convención de Ramsar define que son todas las extensiones y superficies cubiertas de agua, que pueden ser naturales, como una laguna, o artificiales; pueden estar estancadas o correr, ser dulces o saladas”, explicó Enríquez.

A su vez, subrayó: “Los humedales tienen beneficios fundamentales, como controlar las crecientes, ya que son como esponjas que van generando procesos de regulación, tanto en los excesos como cuando faltan, asegurando la carga, la recarga y la descarga de lo que son las aguas en los sistemas subterráneos, es decir, en los acuíferos”.

Acto seguido, manifestó: “En este 2 de febrero de 2021 y en un contexto de pandemia, hemos descubierto que estos nuevos virus, que se han vuelto globales, tienen que ver con la destrucción de los hábitats y la pérdida de la biodiversidad. Por eso los humedales son fundamentales también para nuestra propia inmunidad como seres vivos y tenemos que reflexionar sobre la importancia de su cuidado”.

Por otro lado, mencionó que estos ecosistemas brindan fuentes de trabajo: “Hay que hablar de los y de las poblaciones como los pescadores artesanales y los cazadores; no haciendo alusión a los que están abocados a una escala extractiva con la pesca industrial y la presión pesquera que hay sobre el río Paraná hace años, en vistas a la exportaciones. Sino hablar de saberes y de oficios característicos de los humedales y de nuestro valle aluvial del Paraná, que son importantes para la cultura y la identidad. En este contexto y más que nunca tenemos que estar atentos y advertidos sobre cómo impactan las actividades y acciones humanas en esta lógica, ya que es extenso el listado de las amenazas y riesgos que tienen los humedales en general y en particular los nuestros”, refirió.

Proyecto innovador

En el marco de la concientización sobre la importancia de proteger los humedales, el referente de Eco Urbano comentó: “Nosotros como organización estamos acompañando algo que entendemos como una experiencia innovadora, llevada a cabo por más de 5.000 jóvenes en 16 provincias del país, que es el movimiento de los Cuidadores de la Casa Común, que se enmarca en una premisa que es la inclusión de hombres y mujeres que están en situación de postergación y falta de oportunidades. Este proyecto se desarrolla encuadrado en la Encíclica Papal Laudato Sí, del año 2015, en la que el papa Francisco propone reflexionar y luchar para cuidar la casa común, que es el planeta, y sobre todo por lo que es toda la comunidad de la vida, la diversidad biológica, y fundamentalmente las personas, que no pueden ser desechables ante un capitalismo salvaje que genera exclusión, además de una gran contaminación y la degradación del planeta”.

Enríquez recordó que esta propuesta está incluida en las políticas públicas del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, a través de la Secretaría de Economía Social, y destacó: “En Paraná son 35 personas, a cargo de Luis Cosita Romero, y los estamos acompañando desde hace varios años en esta experiencia de vanguardia en términos de turismo comunitario. Los jóvenes de la Casa Común a nivel local se han planteado un desafío en el mismo territorio en que ellos viven, que es la zona Oeste, en la que tenemos el principal problema de que ahí es donde va a parar la basura. Pero a su vez en esas inmediaciones nos encontramos con un gran humedal, compuesto por selvas en galería, con toda una flora y una fauna típica del ecosistema, y los cuidadores vienen desarrollando paseos por senderos que incluyen avistaje de aves con visitas turísticas de la zona y de distintos puntos de Latinoamérica”, concluyó.

Fuente: UNO


Red Escuelas Verdes
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