El Parque San Martín renueva sus propuestas eco-educativas
09/02/2021 | Uno de los sitios naturales más bellos de la región permanece abierto ya sea para descansar o para recorrer sus senderos y espacios verdes. Es el Parque San Martín, ubicado a unos 25 kilómetros de Paraná por ruta 12.
Si bien estuvo cerrado al público durante 2020, desde hace algunas semanas recibe turistas, familias y grupos de amigos que por ahora no pueden acampar ni usar el sector de camping pero sí extasiarse con la riqueza de la flora y la fauna del lugar.

El pasado reciente y el presente de las 594 hectáreas de esta reserva natural fueron abordadas con la coordinadora Griselda Urich, durante una entrevista con EL DIARIO.

–¿Qué impacto tuvo la pandemia en el Parque?

–Para la fauna provocó mayores desplazamientos hacia la zona de uso público. En épocas de visitas diarias no lograban verse en esos sectores del Parque.

Nosotros seguimos trabajando a puertas cerradas durante todo el período de cuarentena. Fue un tiempo adecuado para atender otras tareas que eran necesarias. Como todos, nos tuvimos que adaptar a la nueva normalidad, desarrollar un protocolo para poder reabrir al uso público y ajustar las medidas de prevención para el caso.

En cuanto al trabajo que se desarrollaba con las escuelas, al no poder recibir visitas, fuimos realizando asistencia virtual en los casos que nos fueron solicitados; también colaboramos en el desarrollo de contenidos con el programa de educación ambiental del CGE e impulsamos algunas acciones propias para seguir activamente en contacto con los espacios educativos.

Asimismo, trabajamos en un proyecto de ley junto con un diputado, para que los germinadores se realicen en todas las escuelas de la provincia con porotos de especies nativas. Asimismo, nos sumamos a la campaña nacional de plantación de árboles nativos, denominada “un millón de árboles” y en el marco de eso realizamos un proyecto de apadrinamiento de árboles nativos para escuelas de la provincia.

–¿La ausencia de visitantes en el Parque derivó de algún modo en un aumento de las especies tanto vegetales como animales?

–Sí, se pudieron avistar aves que hacía muchos años no se veían y la vegetación fue ganando lugares que eran transitados habitualmente, incluso sobre el camino principal.

El personal del Parque siguió trabajando en el control de especies leñosas invasoras como lo hacen todos los años, para evitar que se mueran los algarrobos añosos.

–¿Cómo estiman que puede llegar a ser el 2021?

–Tenemos la incertidumbre de todo el mundo respecto de lo que pueda ocurrir, pero nuestra perspectiva es que, cuando culmine en marzo la temporada oficial de verano podamos seguir abriendo al público e incorporar actividades especiales para contingentes escolares y de otra índole.

–En cuanto al público, ¿Cuál es la realidad del Parque hoy? ¿Hay alguna recomendación para los eventuales visitantes?

–Estamos abriendo al público los sábados y domingos de 10 a 19, sin posibilidad de acampe pero con habilitación de playa con guardavidas de 13 a 18. Como estamos trabajando bajo protocolo tenemos un cupo limitado para recibir visitantes y por lo tanto el ingreso está siendo con reserva previa que se puede gestionar a través de nuestras redes sociales o por whatsapp al +543434550723.

Dependiendo de cómo siga el año en cuanto a habilitaciones y actividades, esperamos poder volver a recibir grupos escolares y para eso estamos empezando a prepararnos.

RIQUEZA NATIVA. La riqueza natural del Parque San Martín puede resultar imperceptible para el visitante. Vale señalar en ese sentido que el predio contiene dos tercios de la diversidad de aves de toda la provincia en las casi 600 hectáreas que abarca. Además hay una comunidad de pescadores artesanales sobre la desembocadura del arroyo Las Conchas, y sobre los bordes hay numerosos productores locales, que se dedican a la ganadería y la apicultura, y en zonas cercanas al parque funciona una cooperativa de apicultores orgánicos, dos granjas que producen agroecológicamente. Asimismo está la escuela Almafuerte que produce de manera agroecológica.

Si se amplía la mirada, la impresión la multiplica. Hay sitios arqueológicos sobre Villa Urquiza, que además cuentan con oferta ecoturística internacional y una infraestructura de servicios acorde.

Por último, el hito de la Batalla del Espinillo, donde en 1814 tuvo lugar la primera batalla de la Guerra Civil Rioplatense.

Breve historia

Como dijimos, el Parque Escolar Rural Enrique Berduc-Parque General San Martín se encuentra en el departamento Paraná, en el distrito Espinillo del paraje La Picada, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Paraná.

Desde la capital, se accede de manera directa a través de la Ruta Nacional 18 (Avenida Almafuerte) para tomar luego la Ruta Nacional 12. Está comprendido entre los arroyos Las Conchas (al norte), Sauce Grande (al oeste) y su confluencia y al sur por la traza correspondiente al antiguo camino que se dirigía a la ciudad de La Paz.

Se trata de un campo que fuera propiedad del filántropo Enrique Berduc, quien lo dejó en donación al Consejo General de Educación de Entre Ríos al momento de morir en el año 1928, mediante testamento, con la finalidad que se convierta en un área natural de conservación del monte típico de la zona y destinado “a los escolares pobres de Paraná”.

Para la década del 50, el Consejo Provincial de Educación aceptó la donación y le confirió el marco institucional.

En 1995 con la ley provincial de Áreas protegidas se declaró como Reserva de Usos Múltiples, Ley 8967/95 Bosque protector permanente: Res. Nº 45 DGDA y RN /96, categoría que se mantiene actualmente, continuando con los objetivos educativos del área.

Operativos de rescate

En el devenir de los intercambios hubo lugar para consultar sobre un incidente que circuló en algunos medios en los últimos días, vinculado a la muerte de animales, algunos de los cuales supieron estar en la Granja de Avelino Fontana antes de su cierre definitivo.

Se comenzó planteando cuándo llegaron al parque San Martín los ejemplares en cuestión.

“Los cardenales amarillos y lechuza de campanario llegaron a mediados de octubre producto de un decomiso de la Policía de Prevención de Delitos Rurales”, informó la coordinadora del Parque San Martín, Griselda Urich.

Luego agregó que “la veintena de cardenales de copete rojo que llegaron en distintas etapas del año provinieron también de distintos decomisos efectuados por la policía”, antes de decir que “el zorrito, en cambio, llegó en el mes de diciembre, y fue traído por la policía que lo encontró extraviado en Paraná”.

—¿En qué situación llegaron?

—Los cardenales amarillos estaban en muy mal estado nutricional al momento de su arribo al Parque.

Los cardenales de copete rojo, muchos llegaron con las patas lastimadas, incluso con dedos amputados, producto del pegamento que utilizan los cazadores para atraparlos.

La lechuza de campanario llegó con todas las plumas de sus alas cortadas, una práctica habitual entre los cazadores de aves.

El zorrito llegó siendo muy pequeño y débil. Fue evaluado por un veterinario que diagnosticó que sufría de hemoparásitos.

—¿Qué es lo que sucedió?

—A los cardenales amarillos se les cambió la alimentación, se reforzó su rehabilitación con vitaminas y se les suministró desparasitario, pero pese a la mejora notoria que tuvieron, un día amanecieron muertos.

El zorrito era muy pequeño y al parecer estaba muy avanzado el estado parasitario; lamentablemente no logró sobrevivir.

A la lechuza de campanario se le fue cambiando la alimentación progresivamente a su alimentación “normal”; con el correr de los días fue recuperando su ánimo, lo que era un buen síntoma dado que las aves particularmente se deterioran rápidamente ante el estrés. De todas maneras, al tener las plumas cortadas debíamos esperar a que crecieran las nuevas para liberarla para que no sea presa fácil de un zorro o gato montés. Sostener psico-físicamente a un ave que tiene sus alas cortadas no es una tarea sencilla, lleva mucho tiempo y tiene poco porcentaje de éxito: algunas especies son más sensibles que otras, pero lo cierto es que un día la lechuza no resistió y feneció. Es una situación que sucede con frecuencia después del cautiverio e incluso pasa después de la liberación.

Los cardenales de copete rojo fueron liberados con éxito en su totalidad.

—¿Qué intervención tuvo el Parque?

—Participa de estos acontecimientos como espacio de tenencia transitoria antes de que se pueda liberar a los animales o trasladarlos hacia otro destino que por características ambientales sea más acorde para la liberación. Por ejemplo, en el mes de julio llegó una corzuela parda que luego fue llevada a Gualeguaychú, a la Reserva El Potrero, para ser puesta en libertad allí dado que el ambiente de ahí es más controlado para su reinserción. Lo mismo sucedió con un cardenal amarillo que estuvo un tiempo con nosotros y siguió la misma ruta que la corzuela parda, porque en la zona del Parque no se registra la presencia de esas aves.

Hay que tener en cuenta que una liberación es mucho más que “soltar” al animal, hay que ayudarlo previamente a que esté en condiciones de salubridad aptas para valerse por sí mismo, guiarlo para que progresivamente vaya re-desarrollando su instinto y fundamentalmente evaluar que el ambiente en el que va a ser introducido sea acorde a su especie para que tenga posibilidad de encontrar alimento y a otros miembros para lograr reproducirse. En esa línea, y con esfuerzo, en el Parque se han acondicionado áreas para albergar aves y otros animales que llegan en tránsito. Allí se les brinda alimento y agua a diario, vitaminas, antiparasitarios y, si lo necesitan, atención veterinaria por parte de un profesional, que la mayoría de las veces realizan su trabajo ad honorem, incluso cuando se requiere una intervención quirúrgica.

—¿Qué tan frecuentes son estos operativos?


—La Policía de Prevención de Delitos Rurales realiza constantemente operativos de decomiso. Previo al inicio de la cuarentena por emergencia sanitaria, los animales rescatados llegaban eventualmente al Parque, es decir, cada cierto tiempo, pero durante el período de aislamiento preventivo y obligatorio la periodicidad se volvió más regular porque, aparte de los decomisos, empezaron a aparecer animales extraviados deambulando por espacios urbanos y rurales que debieron ser rescatados para ser devueltos al medio natural.

—¿Es habitual que deriven al Parque San Martín animales que necesitan reponerse para luego ser restituidos a su hábitat natural?

—No, habitual no, y demanda de mucho esfuerzo y tiempo por parte de nuestro personal, siempre evaluamos la situación antes de recibirlos. Como decíamos anteriormente, en el período de aislamiento este trabajo se vio incrementado.

Quiero insistir en un punto: el proceso de recuperación tiene su complejidad; es por eso que para nosotros es importante estar seguros de que los animales que vamos a liberar (después de hacerles el período de cuarentena) están sanos, porque el riesgo de afectar al resto de la fauna es alto.

Ahora, cuando los animales alcanzan el estado óptimo, no hay dicha más grande que ver cómo se integran al hábitat natural.

Fuente: El Diario


Red Escuelas Verdes
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