El ser humano es sólo el 0,01% de la vida en el planeta, pero es la especie más destructiva
03/09/2018 | Una investigación científica midió el impacto del hombre en la Tierra, en base a un estudio de carbono. Los detalles.
Un equipo de investigadores realizó un censo de la masa que representa la vida en la Tierra. Sus conclusiones ponen en evidencia no sólo el insignificante peso de la humanidad sino también la voracidad de su instinto. Las 7.500 millones de personas que habitan la Tierra representan apenas el 0,01% del total de la masa de la vida. Pese a esta desproporción, desde el comienzo de la civilización ya lleva aniquilados al 83% de los ejemplares de mamíferos salvajes, el 80% de los mamíferos marinos, la mitad de las plantas y al 15% de los peces.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es un análisis efectuado por científicos de la Universidad de Nueva Jersey y del Instituto de las Ciencias Weizmann, en Israel. Se trata del primer avance estadístico sobre la distribución de la biomasa en la Tierra, algo que sirve para evidenciar la huella humana sobre la vida del planeta.

"El mayor impacto humano a nivel global comenzó con la Revolución Industrial. La principal amenaza que enfrentan los mamíferos es la destrucción y degradación de su hábitat y después, la utilización para caza o comercio. A los mamíferos los afecta de varias maneras pero la más fácil de entender es la relativa a la extinción de especies y grado de amenaza de las mismas", destaca Agustín Abba, del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), Cátedra Mastozoología (FCNyM, UNLP) CONICET-UNLP.

Para cuantificar la biomasa terrestre -que es la cantidad de materia acumulada en un individuo, un nivel trófico, una población o un ecosistema- el elemento elegido por los investigadores fue el carbono, por ser el más numeroso en la corteza terrestre, el cuarto elemento químico más abundante en el universo en masa, así como el que es común a toda la vida conocida que tiene la capacidad de evitar la variabilidad de su contenido de agua.

Biomasa

De acuerdo a los análisis comparativos, el conjunto de la biomasa de seres vivos en la Tierra es de 550 gigatoneladas de carbono (550.000 millones de toneladas). El 86% de esta biomasa se encuentra en tierra firme, el 13% bajo tierra y el 1% en los océanos.

Curiosamente, el 0,01% de la biomasa terrestre es humana. Para acentuar este contraste, los virus tienen en su conjunto una biomasa tres veces superior, al igual que el total de lombrices y gusanos en el subsuelo. Los peces tienen también una masa 12 veces mayor, mientras los insectos las arañas y los crustáceos en su conjunto, nos superan en 17 veces.

Pero no todo está perdido ya que todavía es posible mitigar parte del daño . "Una de las estrategias más importantes y exitosas es la creación de áreas protegidas que contengan poblaciones viables de especies silvestres que hayan sido identificadas como prioritarias de conservación. Estas áreas protegidas deben representar los distintos ambientes naturales en extensión adecuada para proporcionar el hábitat para las especies silvestres", destaca Luis Rivera, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Ecorregiones Andinas (INECOA).

De los resultados extraídos, las plantas representan el 82% de toda la materia, convirtiéndose en la principal fuente de vida; en segundo lugar, se encuentran las bacterias con el 13% de la biomasa y en último lugar los hongos y animales, al que pertenecemos los humanos, con tan solo un 5%.

Este trabajo sirvió para exponer que la vida en estado salvaje está en retroceso. En la actualidad, apenas el 30% de los pájaros son silvestres, ya que el 70% restante son las aves de corral criadas para la alimentación humana. En el ámbito de los mamíferos, el 60% de todos aquellos que pisan la Tierra corresponde al ganado porcino, vacuno y de otras especies de granja, mientras que sólo el 4% son considerados animales salvajes. El 36% restante, es el hombre.

Este censo biológico se efectuó con la asistencia de técnicas como la teledetección por satélite o la secuenciación genética (para evaluar el alcance de los microorganismos) y por el análisis de ADN en las aguas y suelos. De esta forma permitió establecer las especies presentes en el planeta, así como su densidad.

La transformación del planeta por la actividad del hombre dio lugar a una nueva era geológica: el Antropoceno. Término propuesta por la comunidad científica para suceder o remplazar al Holoceno, que abarcó 12 mil años de clima estable desde el último período glaciar.

"Esta transformación global antrópica que ha disminuido y eliminado las poblaciones y especies de animales silvestres es el resultado de dos factores principales, la pérdida de ambientes naturales y la sobreexplotación de estas especies para beneficio del ser humano. A nivel global la pérdida responde al avance de la agricultura, ganadería y urbanización. La sobreexplotación es la utilización no sustentable de las especies silvestres que se comercializan, como el caso de las pesquerías, el comercio de carne, cueros, pieles y para mascotas. Además, los escenarios futuros relacionados con el cambio climático incrementan dramáticamente las proyecciones negativas sobre la persistencia de las poblaciones de especies silvestres en los ambientes naturales", detalla Rivera.

La pérdida de la vegetación

Esta investigación concuerda con otra más austera realizad por Karl Heinz Erb, de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida en Austria, quien determinó que la biomasa de plantas terrestres disminuyó a la mitad desde que comenzó la civilización humana. Este declive se explica por la deforestación, el cambio de usos del suelo, el pastoreo y el manejo de bosques con bajos niveles de vegetación.

Esta degradación de los bosques es todavía más complicado en el caso de las selvas tropicales, ya que su desaparición incrementa el efecto invernadero, al reducirse la absorción del dióxido de carbono y profundiza el cambio climático. Además, a medida que la cubierta forestal se pierde, aumenta el poder de tracción de la lluvia, algo que se traduce en inundaciones, erosión del suelo y reducción en la cantidad que se filtra en la tierra para recargar los acuíferos.

Algo más serio todavía es que el 75% de la superficie terrestre fue dañada por acción del hombre. Mientras que el cuarto restante se reduciría a un 10% en 2050, de acuerdo con proyecciones de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES).

"La pérdida o disminución de las especies de mamíferos silvestres en los bosques nativos implican la pérdida de funciones claves del bosque como la dispersión de semillas que posibilita la regeneración de especies de árboles o la depredación que contribuye a controlar especies de herbívoros. También, muchas comunidades rurales y aborígenes dependen del consumo de carne silvestre para su subsistencia", advierte Rivera.

A esto se le suma que en los últimos 100 años el planeta haya perdido casi la mitad de su superficie forestal. Como señala el informe más reciente de la Food and Agriculture Organization (FAO) la Tierra sigue perdiendo anualmente 11,2 millones de hectáreas de bosques vírgenes. Esto es consecuencia de su explotación como fuente de energía (cerca de 2.000 millones de personas en el mundo dependen de la leña como combustible), de la expansión agrícola y ganadera y de la minería y de las actividades de compañías madereras que, a menudo, escapan a todo control estatal.

Fuente: Clarín


Red Escuelas Verdes
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La primavera es la época del renacimiento, o por lo menos lo era para las antiguas civilizaciones. El ver como un árbol deshojado va renaciendo de a poco con la llegada de esta época es hermoso y ellos lo identificaron como el renacer de la vida, el principio después del final.
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