Informe especial: en el Departamento Paraná los agrotóxicos envenenan en plena ciudad
01/08/2019 | En el Departamento Paraná las fumigaciones existen no solo en el ámbito rural sino también dentro del ejido urbano. Prueba de ello, es el testimonio de José Félix Esquivel, que vive en el límite entre Paraná y San Benito, y que sufre desde hace más de 20 años las fumigaciones.
Mucho se ha dicho e informado respecto de la grave situación a la salud de las personas que causan las fumigaciones con tóxicos en el sur de la provincia y la costa del Uruguay, pero existe poca información respecto de la realidad en la costa del Paraná.

Según hemos podido comprobar, en el Departamento Paraná las fumigaciones existen no solo en el ámbito rural sino también dentro del ejido urbano. Prueba de ello, es el testimonio de José Félix Esquivel, que vive en el límite entre Paraná y San Benito, entre el Arroyo El Saucecito y la ruta 12, y que sufre desde hace más de 20 años las fumigaciones en un campo enfrente de su casa.

En el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) se emitió un informe especial que da cuenta cómo los agrotóxicos envenenan en plena ciudad de Paraná. Pero, se trata de una realidad que ocurre todos los días a lo largo y ancho de la provincia y el país. ¿Qué parte de la palabra agrotóxicos, todavía no se comprende que es veneno?

Testimonio de un vecino

"Estamos dentro del ejido de la ciudad de Paraná. Esto es zona urbana. Nosotros pagamos impuesto como zona urbanizada. En frente tenemos una explotación agrícola que pertenece al Grupo Bolzán. Ellos hacen sembrados de soja, fundamentalmente, y dos veces al año fumigan con Glifosato. Y cuando alternan con el cultivo del trigo, fertilizan. Entonces, hacen todo eso y no toman ninguna prevención respecto a las distancias ni a la acción del viento", describió Esquivel.

"En algunas fumigaciones que hicieron, vimos la reacción casi inmediata con respecto a los pájaros. Aquí ya no hay más sapos. La mortandad de aves es preocupante, ya no se ven mariposas, ni bichitos de luz, ni chicharras. Todo lo que es vida de campo, lo eliminaron", advirtió.

Con respecto al tiempo que están padeciendo esta situación, Esquivel fue categórico: "Hace 23 años que vivo aquí y esto es desde siempre. Lo que pasa es que me he movilizado en los dos últimos años, porque me empezó a afectar en mi salud, me atacaba las vías respiratorias; y otros vecinos comenzaron a tener problemas en la piel. Hemos ido a la Municipalidad, a Medio Ambiente, a la Provincia, hice una denuncia temprana como la llaman, y nunca hemos tenido alguna respuesta por parte del Estado", se quejó en tiempos donde el propio Estado deja librado al azar esta situación a las mal llamadas buenas prácticas, que no es otra cosa que el voluntarismo de los aplicadores de agrotóxicos.

"El poder de policía del Estado aquí no se ejerció nunca", fue la lapidaria conclusión a la que llegó Esquivel.

Cerca del lugar hay una escuela, conocida en la zona como de la base Aérea, distante a 700 metros en línea recta y además en todos los alrededores hay mucha población estable. Por eso Esquivel enfatizó "que esto es parte del ejido de Paraná, que no es una zona rural ni estamos en medio del monte".

"En la última fumigación que hicieron, me expuse junto con un colaborador demasiado y terminamos en el dispensario de Colonia Avellaneda. Yo con una máscara de oxígeno por cinco días y mi colaborador con cefalea por varios días, producto del veneno con el que estaban fumigando. Incluso el médico que me atendió en la Guardia me dio un certificado para tenerlo como antecedente, donde expuso estas consecuencias", expresó Esquivel al programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral).

La preocupación de este vecino, es compartida y corroborada por el médico oriundo de Cerrito, Darío Gianfelici, quien desde hace más de 20 años viene denunciando en soledad sobre el incremento de malformaciones, abortos espontáneos y casos de cáncer en la población de la zona.

El testimonio de Gianfelici

El doctor Darío Gianfelici desde hace veinte años que viene intentando advertir sobre los efectos adversos de los agrotóxicos.

"En un principio decía �me parece� que aquí estamos viviendo un problema, por favor demuestren que estoy equivocado. Obviamente, en estos veinte años no solo que nunca me demostraron que estaba equivocado, sino que hay una enorme cantidad de pruebas científicas de los efectos de estos productos sobre el ambiente, los animales y especialmente las personas", expresó el especialista.

Al momento de señalar las consecuencias para la salud, Giangelici señaló dos cuestiones que marcan una preocupación permanente, que llaman mucho la atención y provoca un gran impacto: "la aparición de enfermedades malignas en personas jóvenes, que transitan la cuarta década de su vida; y los efectos que tiene estos productos sobre el embarazo", advirtió para agregar: "Y la población infantil que también es víctima de esta epidemia provocada por enfermedades que tienen que ver con exposiciones a productos agrotóxicos".

"El uso específicamente del Glifosato es escandaloso por la cantidad de litros por hectárea que se están utilizando en la actualidad y que se continuarán utilizando con otras variantes como el Glifosinato, que es un poco más tóxico todavía", sostuvo en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral).

Y explicó que con el paso del tiempo el Glifosato ha perdido su efectividad con respecto al control de las hierbas no deseadas y entonces se requieren productos cada vez más tóxicos, de mayor potencia para obtener el mismo resultado.

"Normalmente la exposición a agrotóxicos trae dos tipos de enfermedades: la exposición aguda puede producir problemas respiratorios, a veces vómitos, en otras diarreas, también dolor de cabezas en niños que es algo raro; pero en general tienen una evolución rápida. Lo que realmente preocupa es la exposición crónica y los efectos crónicos. Porque ahí es donde están los efectos sobre los cromosomas, con producción de enfermedades malignas. Y los efectos sobre aquellas mujeres que están cursando el primer trimestre de embarazo y se ven expuestas a los agrotóxicos", destacó el especialista.

Gianfelici hizo una estadística sobre los motivos de consultas que hacían los pacientes en el hospital público de Cerrito. "Entre 1995 y 2001, el incremento de algunas enfermedades respiratorias y de la piel, eran enorme. En tanto que otras enfermedades crónicas como hipertensión, artrosis, que no tenían relación directa con los agrotóxicos se mantenían constantes. Y así se demostró que el incremento poblacional no era la causa del aumento de estas enfermedades, sino que se debía a una causa externa que las estaba produciendo y era evidentemente los agrotóxicos".

"Me sorprende la falta de sensibilidad del Estado provincial y nacional, porque no parece que les llega el mensaje de los riesgos. Está claro que se necesita producir y exportar. Ahora bien: cuánto nos cuesta la atención de la enfermedad que provocan estos productos. La mayoría de las veces, el peón rural que es afectado por estas aplicaciones concurre al sector público y es el Estado quien debe disponer de los recursos para tratarlo y cuando se puede, intentar curarlo", reflexionó Gianfelici.

Y concluyó: "Cuando se hace ese balance entre la enfermedad y los beneficios de la producción habría que ver hacia dónde se inclinan los platillos de la balanza. Y esto hablando de la enfermedad, no de la muerte", aclaró.

Gianfelici se preguntó: "¿Cuánto vale la muerte de un niño?" Y se respondió: "No hay manera de ponerle precio a esa situación. ¿Entonces de qué estamos hablando?", concluyó.

"El hecho de establecer distancias prudentes para la producción, implica pérdidas importantes para la producción es un concepto muy discutible. Porque en ese espacio hay alternativas de producción que no se aplican porque no se tiene la costumbre, nada más", indicó.

Estudios científicos


Damián Verzeñassi tiene 42 años, nació en Paraná, pero vive en Rosario. Es director de la Carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Chaco Austral y miembro fundador de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza (UCCSNAL). En la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario es director del Instituto de Salud Socio Ambiental y responsable académico del Ciclo Práctica Final, cuyo examen �el que otorga el título de médico- consiste en la participación de los estudiantes en Campamentos Sanitarios que han hecho relevamientos de salud en 37 pueblos de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba desde 2010.

El estudio implica recorrer casa por casa en los pueblos, con un promedio de entrevistas del 65,8 por ciento de los habitantes de cada localidad. Ya son más de 120 mil personas consultadas en sus propios hogares. El 90 por ciento vive a menos de mil metros de campos fumigados, se indicó en el informe emitido en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral).

En la tercera semana de septiembre se realizará un campamento sanitario en Hasenkamp, el primero que se hará en el Departamento Paraná. Antes se realizaron en Bovril, Mansilla, Larroque, Basavilbaso, San José y Villa Elisa, todas localidades a las que fueron especialmente invitados.

En San Salvador se realizó un trabajo de investigación donde se obtuvieron datos excepcionales de las enfermedades respiratorias que tienen que ver con la calidad del aire que tenía la ciudad en el momento del estudio.

Incremento de enfermedades asociado al modelo agroindustrial

En general los resultados de los estudios efectuados en Entre Ríos fueron muy similares respecto de la prevalencia (cantidad de casos) realmente alarmante de personas que presentan hipotiroidismo (problemas en la glándula tiroides), enfermedades neurológicas, respiratorias, de la piel, el crecimiento de malformaciones congénitas y abortos espontáneos.

"Hay un patrón que coincide en todas las localidades, las formas de enfermar y de morir de la gente es muy similar en todas estas localidades. Cuando vemos las tasas que había en Argentina en 2012, con las tasas de estas localidades en el mismo año en cuanto a incidencia de casos de cáncer y leucemia hay una diferencia importante entre las tasas nacionales y las de estas localidades en particular: mientras en Argentina la incidencia de cáncer en 2012 era de 217 casos cada cien mil habitantes, en estas localidades evaluadas es 1,8 veces más en el mismo año", especificó el médico.

Según los resultados, existe una relación directa entre el incremento de tumores, así como también de malformaciones y abortos prematuros, con el desarrollo del modelo agroindustrial que impera en la Argentina. "En el tiempo en que empiezan a incrementarse los diagnósticos de leucemia, linfomas, enfermedades respiratorias y demás es coincidente con el cambio en el modelo de producción. Existe temporalmente una relación �que deberá analizarse en profundidad- entre el incremento en el uso de sustancias químicas y agrotóxicos asociadas a la producción agropecuaria con la aparición de este tipo de enfermedades", sentenció Verzeñassi.

"Existen estudios científicos en todo el mundo que han demostrado, entre otras cosas, que la exposición de mamíferos, peces y aves a las sustancias que se usan en la agroindustria tienen alteraciones genéticas, desarrollo de células oncológicas, con el desarrollo de trastornos endocrinos",

Monsanto Papers

La situación descripta ha sido incluso reconocida por la principal empresa productora de este tipo de tóxicos.

Un juez de California (Estados Unidos) difundió a principio de este año lo que se conoció como los Monsanto Pappers, una serie de documentos internos confidenciales en los que la empresa reconoce ante autoridades de la Unión Europea que el glifosato tuvo injerencia en varios casos de cáncer denunciados contra la agroquímica norteamericana. En los archivos, según testificó, se mencionaron tumores de pulmón, de riñón, de hígado, de piel, de glándula mamaria, de tiroides y de tejidos blandos.

En esos documentos, además, se demuestra que la empresa sabía de la toxicidad de nivel dos de su producto estrella que es el glifosato. Aun así, financió a un grupo de personas para que aparezcan como científicos independientes, firmando publicaciones científicas fraguadas para poder sostener esta falacia de la inocuidad de sus productos.

Ya en cuatro juicios celebrados en Estados Unidos la justicia dictaminó que la empresa ocultó maliciosamente el daño que su producto generaba en la salud, y esto le ha hecho perder a Monsanto-Bayer 2.200 millones de dólares solo en uno de esos juicios, bajando más de un 20 por ciento las acciones de la empresa.

La postura de los productores

"Los productores siguen actuando de manera fundamentalista y poco científica en la defensa de su derecho a envenenar, porque han sido víctimas de la codicia de quienes con tal de ganar dinero a corto plazo instalaron una serie de productos que sabían que eran dañinos, y que generaban problemas serios en el ecosistema y nuestros cuerpos. Los productores fueron víctimas de esos envenenadores seriales y hoy son partícipes necesarios", sentenció.

No obstante, el galeno aclaró que "también puede ser parte de la solución y por eso como médicos intentamos convocarlos a estudiar juntos sobre el daño que estos producen hacen, y escuchar a los ingenieros agrónomos que han sido capaces de reformarse por fuera de lo aprendido en las universidades y que hoy hacen agroecología". "En Entre Ríos existe un grupo de ingenieros que están demostrando que se puede producir en la provincia sin venenos y garantizar no solamente la salud de la población sino también que sigan existiendo producciones entrerrianas", señaló.

Advertencias del Comité de la ONU

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asevera que existen pruebas científicas suficientes para plantear la toxicidad del glifosato.

En septiembre y octubre del año pasado Verzeñassi habló ante el Parlamento Europeo y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas para narrar cómo enferma el modelo de monocultivo transgénico, en base a los estudios de los campamentos sanitarios.

Pocos días después de su exposición la ONU se manifestó "muy preocupado por el aumento en el uso de pesticidas y herbicidas, que incluyen glifosato, a pesar de los graves impactos adversos a la salud y al medio ambiente de muchos de ellos, en especial del glifosato, señalado como probablemente carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la OMS".

En otro párrafo plantea: "El Comité recomienda al Estado parte que adopte un marco regulatorio que incluya la aplicación del principio de precaución en cuanto al uso de pesticidas y herbicidas dañinos, en particular los que incluyen glifosato, para prevenir los impactos negativos en la salud por su uso y en la degradación del medio ambiente. El Comité remite el Estado parte a su observación general número 14 sobre el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud".

Fuente: Análisis Digital


Red Escuelas Verdes
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