El ensanche de Racedo
04/05/2021 | Esta obra ha traído a la superficie una variedad de cuestiones de índole diversa: cuál es la concepción de ciudad, el plan estratégico real municipal, la participación, la esencia de la Defensoría del Pueblo, el afloramiento de rasgos autocráticos del gobierno…

Por Carlos Alberto Godoy (*)

La obra de ensanche de la calle Racedo ha traído a la superficie una variedad de cuestiones de índole diversa. Desde la principal: cuál es la concepción de ciudad con que se diseña una calle, el plan estratégico real con que los gobiernos municipales desarrollan sus gestiones, la participación popular en las decisiones de las obras, la esencia de la Defensoría del Pueblo, el rol de las organizaciones asamblearias ciudadanas, el afloramiento de rasgos autocráticos del gobierno contra los ciudadanos opositores a aspectos de la obra,  hasta el proyecto y el contrato mismo del ensanche en cuestión. 

Hoy, el automóvil (y no el ciudadano) es el sujeto primordial en el que se piensa y decide los diseños de obras de la ciudad. El automóvil es una máquina ineficiente en el consumo de energía y gasta el 20% de toda la que producimos. Quema la mitad de los combustibles líquidos. Produce las congestiones en las calles del centro y precisamente las políticas de planeamiento de obras viales debieran desalentar el uso de este medio de transporte y  en cambio pensar en proyectos que prioricen y promuevan el transporte público y las otras formas de traslado y movilidad individual. El automóvil tiene que iniciar un proceso de repliegue al uso recreativo familiar y estimularse el transporte público para los otros fines de la movilidad urbana. El “plan integral de movilidad urbana” que difunde el gobierno de la ciudad no incluye un plan de restructuración y desarrollo estratégico del transporte público, no incluye un plan de senderos peatonales y de bicicletas, un plan de parquización (de los arroyos abiertos por ejemplo) y nuevas plazas. Se renuncia al gran parque central de Paraná que debiera ser el predio del antiguo hipódromo. Se omite considerar la infraestructura ferroviaria como una de las estructuras troncales de la movilidad urbana, como una alternativa de localización de una estación multimodal y como una traza potencial de un primer arco circunvalar ferrovial. Se omite la avenida de circunvalación que vincule las rutas de acceso a la ciudad y evite el tráfico interurbano dentro de las calles de la planta urbana. Se diseñan avenidas pensando precisamente en servir al tráfico interurbano. La circunvalación en construcción en la realidad funcionará como un virtual “acceso sureste”: no está proyectado un cierre que vincule por lo menos las cuatro rutas que llegan a Paraná.

El diseño de las obras debiera estar fundado en la idea de hacer grata la vida de los ciudadanos, pensar en las superficies públicas con la mayor cantidad de naturaleza reintroducida en el espacio urbano: árboles, arbustos, plantas y césped. Proyectar manteniendo los árboles existentes. Considerar que el relieve de Paraná determina una velocidad de escurrimiento de las aguas de las grandes lluvias que define la necesidad de conservar más superficies absorbentes. Las grandes veredas sin verde en las plazas y peatonales del centro, los canteros de hormigón divisorios de las avenidas, plazas secas funcionando como playas de estacionamiento: toda esta descripción argumenta nuestra afirmación que se piensa y proyecta desde la butaca del automóvil. En el caso particular de Racedo proyectar una avenida de 16 metros de ancho total de calzadas que se continúa en una calle de 7 metros y del otro lado en otra que suma 10 metros, no tiene racionalidad.

La ciudad no tiene Plan, no tiene estrategia. Las grandes ideas que han surgido en estudios generales (que los ha habido), así como en estudios sobre la movilidad urbana, han quedado olvidadas en los cajones burocráticos y en la superficialidad de la mirada a largo plazo de las diversas gestiones municipales. La ciudad está al garete en el vital servicio de agua, en el gran tema de sus arroyos, de sus barrancas. La innovación propagandizada en la cuestión de la basura consiste en un topador para tapar el avance del volcadero sobre los anegadizos.

En la sociedad se percibe con pena este navegar sin rumbo de nuestra Paraná. En la historia reciente se registran movimientos constituidos en asambleas deliberativas que analizan cuestiones específicas y aportan ideas al estado de la ciudad. Estos ciudadanos no son simples militantes de la protesta sino personas sensibles al rumbo general de la vida de la ciudad, a sus cuestiones específicas y en particular a la delicada cuestión de recuperar la naturaleza en nuestros espacios públicos. Quizás estos ciudadanos confundan inconscientemente  representar con expresar: las asambleas espontaneas expresan genuinamente necesidades e intereses de la ciudad toda, pero no son mecanismos de representación. De todas formas los ciudadanos que intervienen en ellas denotan la actitud política más amplia y profunda: la actitud de ocuparse de las cosas públicas, de los bienes comunes, del cuidado de la naturaleza. Lo hacen con gran dedicación y empeño. Y lo hacen también desinteresadamente, sin intenciones particulares de poder: merecen todo el respeto y atención de los administradores del estado. Estos ciudadanos son una minoría frente a una gran mayoría que respondería “no sabe-no contesta” en una eventual encuesta sobre estas mismas cuestiones públicas. Pero una minoría que pone la mirada en el largo plazo de la vida de la ciudad con más hondura de pensamiento que lo que lo hacen los políticos profesionales. No merecen ser maltratados con  resortes judiciales.

Las asambleas profundizan la Democracia, las asambleas no cuestionan la Democracia. El Presupuesto Participativo, las Audiencias Públicas, la Iniciativa Popular, la Voz y Opinión Ciudadana y la propia creación de la Defensoría del Pueblo aportan a una elevación y mejora de la Democracia. Las Asambleas son instituciones populares que complementan al estado, debaten en la sociedad sobre temas del estado. La acción de la Defensoría impulsando una negociación ha sido un hecho relevante: pensamos a la Defensoría del Pueblo como una institución de la sociedad. Esto no lo dicen las disposiciones de la Ordenanza de su creación pero tampoco legisla una definición de la Defensoría como una agencia estatal: el presupuesto municipal solventa los gastos del organismo pero el ejecutivo no determina sus acciones. En los hechos la autonomía con que se condujo la Defensoría  en la iniciativa y concreción de la negociación de la obra de Racedo y su posición frente a la ruptura abrupta por el intendente del proceso de negociación son la evidencia del terreno dónde se desenvuelve la Defensoría entre la Sociedad y el Estado.

El acuerdo fracasa por las posiciones irreductibles y quizá también por fallas en el ritmo del proceso de la misma negociación: el asunto que se discutía era un contrato en ejecución con las limitaciones de tiempo que esto determina. Pero, hay que observar que el proyecto del encargo contractual era muy susceptible de ser modificado atendiendo los intereses de las diversas partes. Reducir el ancho de las calzadas y redefinir sus trazas a la vez que crear un gran cantero verde (ausente en el proyecto original) podría haber sido el resultado totalmente posible del acuerdo.

Finalmente observamos que el proyecto de ampliación tiene un paquete estructural muy simple, sin prácticamente laboreo del suelo y uso de pocos equipos mecánicos. La obra se está ejecutando con retroexcavadora, motosierras y camiones de hormigón (aparte que se ha producido una modificación del contrato omitiendo el ítem del suelo cal en lo que va del avance de la obra a la fecha). Estas características podrían haber significado un desmembramiento en varios contratos pequeños que redujera drásticamente el monto total de la obra.

La controversia de las obras de Racedo debería abrir un debate amplio y profundo sobre la estrategia de la ciudad de Paraná.

La ciudad tiene que ser pensada para los ciudadanos no para los autos. La ciudad tiene que ser pensada en su topografía, en sus arroyos, en su ubicación geográfica, en su historia. También en una verdadera autonomía.

Que esta controversia abra un proceso de mayor democracia y un mejor estado de la ciudad.

 

(*) Maestro Mayor de Obras, Militante Socialista.

Fuente: Análisis Digital

Red Escuelas Verdes
Suscripción al Boletín
Nombre:
mail:
La suscripción al boletín se envió
correctamente.

Muchas gracias

.:volver:.
Complete los datos requeridos.
Si no se envía el formulario intente
nuevamente mas tarde.

Muchas Gracias.

.:volver:.
Ud ya se encuentra registrado en
nuestro Boletín Ambiental .

Muchas Gracias.

.:volver:.
Destinatario:
e-mail:
Remitente:
Nombre:
e-mail:
Mensaje:
Código: captcha
ECOURBANO mantendrá absoluta confidencialidad de los datos personales brindados por nuestros visitantes. Los servicios de información por correo electrónico que ofrecemos se realizan con el expreso consentimiento de los usuarios.
El mensaje se envió en forma correcta.
Muchas gracias por comunicarse.
Ocurrió un error y no se pudo enviar el mensaje.
Intente nuevamente en unos instantes.
pie