Cambio climático: ¿Qué causa el efecto invernadero?
11/08/2017 | Antes de abordar las causas del efecto invernadero, es importante decir que este alude a un fenómeno natural que se produce como resultado de la cadena de la luz solar. Conoce como el hombre está modificando este fenómeno contribuyendo al cambio climático.
Partamos de un hecho: la estabilidad climática es un requisito imprescindible para que la vida en la Tierra pueda seguir su curso. No suficiente, como es bien sabido, puesto que el ser humano hace de las suyas a la hora de extinguir especies y, en general, trastocar ecosistemas de un modo realmente destructivo a nivel global e inédito en la historia de la humanidad.

Al margen de que la misma Naturaleza también provoque cambios que puedan perjudicar los distintos elementos del medio ambiente, lo cierto es que la actividad humana resulta especialmente nefasta a corto plazo.

Un buen ejemplo es el tan traído y llevado cambio climático, un fenómeno climático que se explica a partir del denominado efecto invernadero, descubierto en 1824 por el matemático y físico francés Joseph Fourier, siendo el primero en utilizar la analogía del invernadero.

¿Qué es el efecto invernadero?

Antes de abordar las causas del efecto invernadero, veamos de qué se trata. Como concepto, el efecto invernadero alude a un fenómeno natural que se produce como resultado de la cadena de la luz solar.

Aunque nos choque, los gases de efecto invernadero (distintos gases como el dióxido de carbono, el metano o el dióxido de nitrógeno) son fundamentales para nuestra supervivencia. En muy pequeñas cantidades, así es, puesto la luz solar que llega a la Tierra refleja parte de esa en las nubes y el resto llega al suelo, donde resulta vital para que las plantas se desarrollen, por ejemplo.

Hay una parte de esa energía que se devuelve al espacio en forma de energía infrarroja, absorbiéndola los gases de efecto invernadero para así calentar la Tierra, con lo que las temperaturas habitables en buena parte las debemos a ello.

Para hacernos una idea de lo que significa su existencia, tengamos en cuenta que de no existir el efecto invernadero la Tierra tendría una temperatura media de -18 grados centígrados.

Actualmente, sin embargo, hablamos del efecto invernadero como un problema que va más allá de este fenómeno natural que contribuye a que la vida en este planeta sea posible.

La actividad humana está provocando desequilibrios ambientales como consecuencia del cambio climático, a su vez ocasionado por un enorme aumento del contenido en CO2 en la atmósfera a causa de la quema de combustibles fósiles y de la deforestación, puesto que los bosques son sumideros de carbono.

Desde la era industrial, por lo tanto, se ha producido un aumento de la temperatura media (calentamiento global), disparando los eventos extremos y el deshielo de los polos. El cambio climático es ahora muchos más rápido que el históricamente producido de forma natural hace miles de años.

Gases, cambio climático y calentamiento global

El calentamiento global, así pues, se debe sobre todo a estos cambios ocasionados por el ser humano que alteran el fenómeno del efecto invernadero. La causa de esta mayor intensidad del efecto invernadero, de este modo, no es otra que antropogénica.

En efecto, son las actividades humanas las que están contribuyendo a una emisión importante de gases de efecto invernadero. Como resultado de ello, se produce una concentración en la atmósfera y ésta captura más calor. Restultado: se calienta más la superficie de la Tierra y también su atmósfera.

La medición de este incremento medio de temperatura está siendo una cuestión muy preocupante, que empieza a preocupar a nivel global. El Acuerdo de París ha sido el mayor logro en este sentido, puesto que en diciembre del 2015 se consiguió llegar a un compromiso entre la mayoría de países del mundo. Aun con sus fallos y puntos débiles, como su carácter no vinculante o la anunciada salida del mismo de Estados Unidos, se trata de un avance histórico al respecto.

La causa del efecto invernadero, como es bien sabido, debe combatirse con un cambio de modelo energético que supondrá una revolución social a muy distintos niveles. Según advierte la ciencia, no tenemos otra opción si queremos combatir las causas del efecto invernadero, motor del tan temido cambio climático.

Reducir los gases de efecto invernadero, el objetivo

El seguimiento del avance del mismo lo realiza un grupo de expertos internacionales que se formó a finales de los años ochenta con tal fin: el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), cuyas conclusiones no son en absoluto prometedoras.

Y la razón es sencilla: mientras no se ataque el problema de raíz, minimizando las causas del efecto invernadero, no se podrá frenar el avance del cambio climático. En otras palabras, habremos de soportar un entorno cada vez más hostil, en el que el aumento del nivel del mar causará estragos en numerosas zonas costeras, además de incrementarse las temperaturas promedio y sufrirse los efectos de eventos extremos que cada vez serán más frecuentes e intensos.

El trabajo del IPCC comenzó concluyendo que la temperatura a nivel mundial había aumentado alrededor de 1 grado centígrado desde finales del siglo XIX, era industrial, y las previsiones para este siglo XXI apuntan a un incremento que podría sextuplicarlo, llegando a sumar de 4 a 6 grados centígrados.

Son previsiones que tienen en cuenta un escenario en el que las emisiones de gases de efecto invernadero siga siendo como hasta ahora. De actuar, lógicamente, el proceso de detendría en función de ese menor ritmo de emisión. Muy al contrario, seguir con los niveles actuales o incrementarlos pondría en peligro nuestra civilización y los ecosistemas naturales. No sería el fin del mundo, pero sí el final del mundo que conocemos, y el cambio, al menos para los humanos y la mayoría de las especies, no sería a mejor, precisamente.

Fuente: Ecología Verde


Red Escuelas Verdes
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Corbatita común (Sporophila caerulescens)
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Es una hembrita o macho juvenil que se estaba alimentando con semillas de la flora nativa de la zona. Tomada en un pajonal de cortaderia en el Dpto. Paraná-E. Ríos Autor: Sergio Ali
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