“Creemos que hay que cambiar la matriz en torno a ver cómo consumimos”
09/12/2021 | Así lo expresa Ariel Torti miembro de CODE, una empresa social sin fines de lucro que buscar conectar emprendedores de la economía social para generar cadenas de valor sostenibles.

Dialogamos con Ariel Torti, Comunicador y miembro de “CODE – Distribuir Oportunidades”. Una empresa social que tiene como objetivo crear trabajo digno a partir de articular en forma virtuosa a pequeños productores asociados y consumidores de escala (tanto públicos como privados), a los fines de generar cadenas de valor sostenibles y/o compras inclusivas. 

-Que importante es comprender que la agenda socio ambiental no es solamente el cuidado de la naturaleza, del entorno físico, sino fundamentalmente el cuidado de la gente. Esto implica pensar el fenómeno de la pobreza y la necesidad del trabajo, ¿No? 

“Sí, tal cual. Adhiero 100% y lo pienso desde ahí. Recién escuchaba la cortina de radio de Fundación Eco Urbano, y se menciona la idea del consumo responsable, como una idea también vinculada a la sustentabilidad; que tiene que ver como bien decís al ambiente, pero también a lo social. A decir qué pasa con nosotros. No va a haber desarrollo, ni humanidad, si también no cuidamos la gente. Así que esa es nuestra agenda. La idea del desarrollo y al cuidado humano, y a la distribución de oportunidades en torno al trabajo”. 

- ¿Qué es CODE? 

“CODE es una empresa social. Es decir, una empresa que no tiene lucro, la ampliación y la rentabilidad como eje central. Que tiene una misión en términos del desarrollo de la prestación de sus servicios, que es conectar lo que habitualmente el mercado llama demanda, con una oferta que esté vinculada al trabajo de lo que son grupos pequeños: pequeños productores, grupos cooperativas, asociativos. Es decir, actores del trabajo de la dinámica económica, de la dinámica productiva de nuestras regiones, pero que precisamente están habitando alguna condición de vulnerabilidad o en situación de pobreza. Pero, que, a través de algún tipo de organización, intentan poner en marcha sus fuerzas productivas, su capacidad de trabajo; y comercializar esos bienes y servicios en un mercado que muchas veces le es esquivo.

Entonces ahí el CODE lo que hace es tratar de conectar esa demanda hiper competitiva, de mercado vertiginoso, que busca cada vez mejores precios y demás. Es decir, una lógica que es la de mercado con esta otra lógica que es la de la economía social, como a veces la sintetizamos. Es decir, de actores que están desde lo económico tratando de organizarse en donde el desafío central pasa por intentar conseguir trabajo, a partir de lo que saben hacer, ya sea un bien o un servicio. Conectar esos dos mundos, esas dos lógicas a nuestro modo de ver, requiere ciertos saberes, ciertas contemplaciones, ciertas miradas recíprocas. Y eso es lo que hace CODE. Tratar de conectar en definitiva ese poder de compra que tienen los mercados o el mercado o el sector privado y los Estados; con esa otra oferta de base social, que está en el mundo cooperativo, social, de la economía popular y demás. En ese punto estamos, que a lo mejor muchas veces es un tanto ajeno a las agendas cotidianas. Pero a nuestro modo de ver, así como hay ya instalado la idea que necesitamos como planeta, como ciudad, es cambiar nuestra matriz en términos de consumo de energía; también creemos que hay que cambiar la matriz en torno a ver cómo consumimos. Es decir, nuestro poder de consumo tiene en sí mismo otro añadido por decirlo de alguna manera. La posibilidad de distribuir a partir de ese consumo, oportunidades de trabajo en sectores que están en condiciones de vulnerabilidad; pero que están organizados, que están trabajando, que están ofreciendo bienes y servicios, que el resto de la población necesita”. 

-¿Qué caso nos podes comentar que sirva para ejemplificar estas posibilidades que está promoviendo CODE? 

“Por ejemplo, nosotros venimos históricamente trabajando en esa conexión un caso que es a lo mejor emblemático, referente en torno a la demanda que la empresa Arcor tiene de ropa de trabajo para sus operarios en las diferentes plantas industriales de la empresa en Argentina. La empresa necesita guardapolvos y unas “camichombas” que le llaman, que es ropa de trabajo para que sus operarios puedan trabajar, valga la redundancia, en las diferentes líneas de producción. Lo que viene haciendo Arcor hace más de 10 años es comprarle ese universo de unas 30 mil prendas de ropa de trabajo anualmente a una asociación civil que tiene base en Mendoza, que se llama “El Arca”; que nuclea a más de 60 mujeres titulares, jefas de hogar, de los sectores más vulnerables del Gran Mendoza y que están organizadas en este actor económico, en esta unidad productiva, que se llama Arca, a los fines de colectivizar ese saber que es coser el saber vinculado a la costura, a lo textil en una estructura comercial que pueda generar diálogo, a pesar de ser un actor económico social, con un actor de mercado competitivo como es Arcor.

Entonces, ese diálogo entre una unidad productiva de base, pequeña, que nuclea a 60 mujeres del Gran Mendoza, en condiciones de vulnerabilidad, pero con mucho oficio, con muchos saberes en la costura y en lo textil, es la unidad productiva que abastece de ropa de trabajo a la empresa, que usa anualmente para producir los alimentos de consumo masivo que hace. Entonces, ahí hay una conexión de mercado, de vinculación comercial que es necesario construir.

Que largados por si solos estos dos actores, uno hiper competitivo, una multinacional, con una pequeña empresa de espacio cooperativo, asociativo, que nuclea 60 mujeres, por si solo eso no acontece. Hay que mediar, hay que construir puentes, hay que construir diálogos recíprocos, para que puedan hacerse negocios entre lo que a priori son dos actores muy distintos, muy diversos que existen en el mercado”. 

Así también, Pablo Ordoñez fundador de CODE agregó: “Sin lugar a dudas, Latinoamérica, nuestro país y el mundo entero viven un momento difícil al estar atravesando esta postpandemia. Uno de los puntos importantes a atender es el empobrecimiento general de la población. En nuestro país estamos arrimándonos al 50% debajo de la línea de pobreza, y hay algunos estudios que indican que al menos un tercio de la clase media sufrió esta situación de empobrecimiento. La salida sin lugar a dudas es a partir del trabajo, el trabajo digno, el trabajo útil, y hay una oportunidad muy grande al momento de pensar nuestros consumos, ya sean familias, empresas, universidades, gobiernos, de modo que, al direccionar nuestras compras hacia los sectores más vulnerables, estemos por un lado recibiendo productos y servicios que necesitamos, pero a la vez generando trabajo en estos sectores más vulnerables. Creo que hay que explorar profundamente la toma de conciencia, de que al momento de que compramos, estamos tomando una decisión. Una decisión que marca un rumbo y en una dirección integrar a todos los sectores; y en otra lo que hace es acumular en unos pocos y que aumente las dificultades, sobre todo por la falta de trabajo en amplios sectores de nuestra población. Así que animo a que podamos pensar nuestras compras con este sentido de inclusión; y que estas compras inclusivas sean verdaderamente una oportunidad a la hora de distribuir oportunidades”.

Red Escuelas Verdes
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